Antes de pedir financiación para tu negocio prepárate para tomar una buena decisión
Cuando tienes una idea de negocio, es fácil pensar que el principal obstáculo para ponerla en marcha es conseguir dinero. Sin embargo, acceder a financiación es solo una parte del camino.
Antes de solicitar un préstamo, un microcrédito o cualquier otra fórmula para financiar tu proyecto, hay algo todavía más importante: estar preparado para gestionar bien ese dinero y tener claro que tu negocio puede sostenerlo. Por eso, la formación, el asesoramiento y una buena planificación pueden marcar la diferencia entre utilizar la financiación como un impulso para tu negocio o convertirla en un problema difícil de asumir.
La financiación no arregla un negocio que todavía no está preparado
Conseguir dinero no garantiza que un negocio vaya a funcionar. Antes de buscar financiación conviene comprobar si tu idea tiene una base sólida: quiénes serán tus clientes, qué vas a vender, cuánto estarán dispuestos a pagar, qué gastos tendrás y cuánto necesitas vender para que el negocio sea viable. Formarte en estas cuestiones te ayudará a tomar decisiones con mucha más seguridad.
También es recomendable contar con asesoramiento especializado. Una persona que conoce el mundo del emprendimiento puede ayudarte a detectar aspectos que quizá habías pasado por alto, revisar tus números o valorar si realmente ha llegado el momento de solicitar financiación. (Podemos asesorarte de manera totalmente gratuita si nos escribes a pem@nantiklum.org)
Pedir financiación debería ser una decisión empresarial, no una solución improvisada ante la falta de dinero.
¿Cuánto dinero necesitas realmente?
Una de las primeras preguntas que debes responder es cuánto necesitas y para qué.
Evita calcular una cantidad aproximada sin haber revisado antes los gastos reales. Haz una lista concreta de aquello que necesitas financiar: maquinaria, mobiliario, mercancía, reformas, licencias, herramientas, alquileres iniciales, marketing u otros gastos necesarios para comenzar o hacer crecer la actividad.
Si puedes explicar claramente dónde irá cada euro, te resultará más sencillo determinar cuánto necesitas y justificarlo ante una entidad financiera. Además, recuerda que pedir más dinero del necesario también significa asumir una deuda mayor.
Haz cuentas y comprueba si podrás devolverlo
Antes de firmar cualquier financiación, haz tus propios números. Calcula cuánto dinero prevés ingresar cada mes y resta todos los gastos relacionados con el negocio. Después incorpora la cuota que tendrías que pagar por el préstamo.
El resultado debe permitirte mantener el negocio funcionando con cierto margen. Si para poder pagar la cuota necesitas que tus ventas sean perfectas desde el primer mes, quizá el planteamiento sea demasiado arriesgado. Las previsiones deben ser prudentes. Un negocio puede tardar en alcanzar el nivel de ventas esperado y siempre pueden aparecer gastos imprevistos.
Por eso, una financiación adecuada no es simplemente aquella que puedes conseguir, sino aquella que puedes devolver de manera realista.
Prepárate para explicar tu proyecto
Si solicitas financiación, es probable que tengas que demostrar que conoces bien tu negocio. No hace falta utilizar términos financieros complicados. Lo importante es ser capaz de responder con claridad a preguntas como:
- ¿Qué producto o servicio vas a ofrecer?
- ¿A quién se lo vas a vender?
- ¿Cómo vas a conseguir clientes?
- ¿Qué gastos tendrás?
- ¿Cuánto esperas ingresar?
- ¿Cuánto dinero necesitas para empezar?
- ¿Cómo vas a devolver la financiación?
Estas cuestiones suelen formar parte de un plan de empresa, un documento que recoge cómo funcionará el proyecto desde el punto de vista comercial y económico. Prepararlo no debería verse únicamente como un requisito para conseguir financiación. Es una herramienta que puede ayudarte a comprobar si tu idea es viable antes de asumir riesgos.
Ten lista la documentación
Llegar a una solicitud de financiación sin la documentación necesaria puede hacerte perder tiempo e incluso retrasar todo el proceso. Dependiendo de tu situación y del tipo de financiación, pueden solicitarte documentos relacionados con tu identidad, tus ingresos, tu actividad económica, tus cuentas bancarias, tus impuestos o tus deudas actuales.
Si todavía no has comenzado la actividad, también puede ser necesario presentar información sobre el proyecto y presupuestos de las inversiones que quieres realizar. Tener toda esta información ordenada te permitirá afrontar el proceso con mayor agilidad.
Aprende a comparar antes de firmar
Existen muchos tipos de financiación: créditos, microcréditos sociales, «business angels», «crowdfunding»… Entenderlos todos es importante para saber cuál es el que más te conviene.
Además, dos préstamos por la misma cantidad pueden tener costes muy diferentes. Por eso, antes de aceptar una oferta debes revisar algo más que la cuota mensual. Fíjate en el tipo de interés (siempre la TAE, no utilices el TIN para comparar), las posibles comisiones, el plazo de devolución y la cantidad total que terminarás pagando. También es importante conocer qué sucedería si en algún momento tienes dificultades para pagar una cuota o si decides devolver el préstamo antes de la fecha prevista.
Si algún concepto no lo entiendes, pregunta. Nunca deberías firmar una financiación cuyas condiciones no comprendes completamente.
Aquí vuelve a ser especialmente importante contar con formación y asesoramiento. Entender cómo funciona una financiación te permite comparar mejor las distintas opciones y tomar decisiones con mayor autonomía.
Formarte antes de financiarte puede ahorrarte muchos problemas
Emprender implica aprender sobre clientes, ventas, precios, costes, impuestos, gestión y también financiación. No necesitas convertirte en especialista en todas estas áreas, pero sí contar con unos conocimientos básicos que te permitan entender las decisiones que estás tomando.
Cuanto mejor preparado estés, más fácil será identificar cuánto dinero necesitas, qué condiciones puedes asumir y qué tipo de financiación tiene sentido para tu negocio. Además, buscar apoyo profesional durante este proceso puede ayudarte a evitar errores que después pueden resultar costosos.
Antes de solicitar financiación, revisa estas tres cuestiones
Antes de iniciar una solicitud, asegúrate de tener claro:
Tu proyecto: ¿Entiendes bien cómo va a funcionar tu negocio y tienes unas previsiones realistas?
Tu necesidad de financiación: ¿Sabes exactamente cuánto dinero necesitas y en qué lo vas a utilizar?
Tu capacidad de devolución: ¿Puedes asumir las cuotas sin poner en riesgo la continuidad de tu negocio?
Si todavía tienes dudas en alguno de estos puntos, puede ser más útil dedicar tiempo a prepararte antes de presentar una solicitud.
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Aprende las claves para acceder a financiación
Acceder a financiación no consiste únicamente en encontrar una entidad que esté dispuesta a prestarte dinero. También implica preparar bien tu proyecto, conocer tus números, presentar correctamente tu solicitud y elegir una financiación adecuada a tu situación.
Por eso, en la PEM puedes realizar nuestro mini módulo sobre “10 claves para acceder a financiación”, donde nuestra voluntaria Teresa Fraile, experta en análisis de riesgos de empresas en banca te explica todo lo que tienes que tener listo para prepararte para solicitar financiación.
Una pequeña formación antes de pedir financiación puede ayudarte a evitar muchos problemas después.
Si estás pensando en financiar tu idea o tu negocio, empieza por prepararte. Conocer bien tu proyecto y tus opciones es una de las mejores inversiones que puedes hacer como persona emprendedora.
Y si te queda cualquier duda o quieres tener una tutoría personalizada, solo tienes que escribirnos a pem@nantiklum.org.


